La Iglesia de Fontaney se encuentra a lo largo de la carretera regional de Perloz, ligeramente por encima del núcleo urbano de Pont‑Saint‑Martin, en un área caracterizada por la vegetación y por la presencia de numerosas fuentes de agua, de las que deriva el nombre Fontaney («lugar de las fuentes»).
El edificio constituye un testimonio significativo de la historia religiosa y territorial de la comunidad local.
Reseña histórica
La iglesia fue construida entre 1590 y 1595 por el barón Pierre de Vallaise, sobre un terreno propiedad de su familia, junto a la casa‑fuerte. Fue dedicada al Preciosísimo Cuerpo y Sangre de Jesucristo y a la Bienaventurada Virgen María.
En 1614 fue erigida como iglesia parroquial, función que mantuvo hasta 1899. Con la construcción de la nueva parroquial en la llanura (1839), el edificio fue progresivamente abandonado y despojado de su mobiliario.
A comienzos del siglo XX, la Iglesia de Fontaney fue protegida como Monumento Nacional, evitando la demolición prevista para la ampliación del cementerio adyacente.
A lo largo del siglo XX se llevaron a cabo diversas intervenciones de consolidación y restauración, con trabajos en los revestimientos (1968) y en la cubierta (1998).
Desde 2009, la iglesia ha sido devuelta a la comunidad como bien histórico protegido, aunque permanece cerrada al público.
Características arquitectónicas
La iglesia presenta una planta rectangular de tres naves, inspirada en la de la Catedral de Aosta, con pilares decorados con frescos y un ábside poligonal con deambulatorio.
Los frescos interiores, fechados en 1726, y los de la fachada (1600) constituyen un importante conjunto decorativo, hoy visible únicamente desde el exterior.
En el lado derecho se encuentra la Capilla del Santo Rosario. El campanario, antiguamente comunicado con la sacristía, se ha derrumbado.