Con la llegada del verano y el retroceso de la nieve, comienza a aflorar el verde intenso de la alta montaña: panoramas por descubrir, lugares de gran altitud de fácil acceso y experiencias para compartir en el Valle de Aosta.

Apertura de los puertos del Pequeño y Gran San Bernardo

En La Thuile, la carretera del puerto del Pequeño San Bernardo, que conduce a Francia, se reabre durante el verano.
A 2.188 metros de altitud, entre majestuosos paisajes alpinos, se encuentran restos arqueológicos de la época romana y otros mucho más antiguos, como el cromlech, un círculo de 46 piedras hincadas en el suelo. El Hospicio, fundado en el siglo XI por san Bernardo, alberga hoy un albergue y un museo dedicado a la historia del paso.

El puerto del Gran San Bernardo hacia Suiza también reabre a mediados de junio. En verano, este paso alpino es un destino ideal no solo por su historia milenaria, sino también por las vistas de un encantador lago y los panoramas excepcionales de las montañas circundantes.
Desde la época del Imperio romano ha sido una importante vía de comunicación a través de los Alpes. El Hospicio, fundado pocas décadas después del año 1000 por san Bernardo, sigue acogiendo a quienes recorren la Via Francigena.
En Saint-Rhémy-en-Bosses es posible visitar los espacios de producción y maduración del Jambon de Bosses DOP, un exquisito jamón curado en heno.
A mayor altitud, algunos pastos de montaña ofrecen meriendas típicas y venden queso Fontina y otros productos lácteos.

Las carreteras panorámicas que ascienden desde Aosta al Gran San Bernardo y desde Pré-Saint-Didier al Pequeño San Bernardo también son apreciadas por ciclistas y motoristas por sus curvas y sus zonas de descanso.

Skyway: un viaje a la esencia de los Alpes

Subir al teleférico Skyway Monte Bianco es como emprender un viaje hacia el cielo. Las cabinas panorámicas giran lentamente y ofrecen una vista de 360° de las cumbres nevadas y los valles. En pocos minutos se asciende desde los 1.300 metros de Courmayeur hasta los 2.173 metros de la estación intermedia Pavillon y luego hasta los 3.466 metros de Punta Helbronner.
Aquí se abre un paisaje grandioso: desde la terraza panorámica, la experiencia es total, entre el silencio de la montaña y la fuerza de un panorama que abarca el Mont Blanc, el Matterhorn y el Gran Paradiso.
La estación Pavillon no es solo una parada intermedia: permite descubrir el Hangar 2173, visitar la Mont Blanc Infinity Room y conocer la Cave Mont Blanc, una bodega que experimenta con la viticultura de altura. En verano, el Jardín Botánico Alpino Saussurea invita a pasear entre especies florales alpinas.

Chamois: el pueblo sin coches

A 1.815 metros de altitud, accesible únicamente a pie, en bicicleta o en telecabina, Chamois es el lugar ideal para olvidar el calor y el estrés de la ciudad. El pueblo sin coches ofrece amplias vistas del valle y una tranquilidad atemporal.

¿Quieres esquiar?

En Breuil-Cervinia la temporada de esquí nunca termina: el esquí de verano se practica en el amplio y soleado Plateau Rosà.
Para completar la experiencia, se puede cruzar el glaciar con un guía alpino o llegar al Klein Matterhorn (Pequeño Cervino) mediante la telecabina Matterhorn Alpine Crossing, dondete espera la cueva de hielo: un túnel de 50 metros excavado en el corazón de la montaña, a 15 metros de profundidad. Una fascinante experiencia entre nieve eterna y maravillas ocultas.